REFLEXIÓN SOBRE LA PERTINENCIA DEL CONCEPTO DE MASA EN LA ACTUALIDAD

Para opinar acerca un tema debemos conocer y estar debidamente informados para estar aptos de poder hacer una reflexión sin dejar cabos sueltos u opiniones inconclusas.

Dicho esto, el tema que nos atañe no es algo conocido popularmente, es decir, no es un asunto que parezca que vaya a estar en el debate a pie de calle del ciudadano, ya que lleva un tiempo comprender bien estos conceptos y los relacionados.

De esta manera tendremos que establecer primero unas bases. La primera es la definición de masa, que si nos dirigimos al diccionario de la RAE encontramos en la octava entrada lo siguiente: “8. Gran conjunto de gente que por su número puede influir en la marcha de los acontecimientos.” Sabiendo esto podemos entender el poder que se le atribuye a este concepto, ya que el grupo social que conforma tiene una gran repercusión sobre la sociedad propiamente dicha.

Los orígenes del concepto “masa” se remontan a partir del siglo XX, cuando la sociedad_de_masascomunicación empieza a verse muy ligada a los medios de comunicación de masas los cuales tuvieron una influencia progresiva en la sociedad cambiando como consecuencia la percepción del mundo. Es lógico que si de algún modo toda la información que recibían de los mass-media estaba orientado en una dirección concreta al final eso tendría un efecto sobre la forma en la que se concibe la realidad, teniendo otra serie de consecuencias como la influencia en el comportamiento de individuos o grupos de ellos, por lo tanto la forma de concebir la cultura también era progresivamente cambiante. (Moscoso, P., apuntes de clase)

Sobre los años 30 empezaron a aparecer características nuevas sobre el mensaje de los media comenzando a ser más simples, estilizados, actualizados y modernos, acercándose cada vez más a los clichés que suponían para la sociedad un lugar más cómodo sobre el que asentarse (Abruzzese, A. 2004)

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Fotografía de Abruzzese

Con el paso del tiempo se fue creando lo que literatos y estudiosos de la época denominaron como “cultura de masas”, en la que por su forma o características el grupo social es capaz de asimilar en conjunto las manifestaciones sociales que establece cierta relación con las propiedades de una industria, ya que el fin que propone es el de las ganancias, el de sacar partido de la publicidad y marketing, para acabar creando lo que se conoce como “consumismo” (Pérez Porto, J. y Merino, M., 2012) que dirige a los grupos sociales hacia la compra, en muchas ocasiones, irracional o por impulso. Esto se debe a dos tipos de factores, los factores personales, es decir, las motivaciones internas de los individuos, y los sociales y culturales – de los que estamos hablando – que corresponden al entorno social de esa persona (Cabrera Bautista, A., 2013). Nos ofrecen incalculables bienes y productos para satisfacer necesidades que no tenemos. Incitan al consumo de servicios que en muchas ocasiones están lejos de ser útiles o beneficiosos. Una gran cita de la escritora Bernice Buresh representa bien este hecho: “La televisión puede darnos muchas cosas, salvo tiempo para pensar.”

“Algunos leyeron en este fenómeno el signo de progresiva decadencia de la cultura. Otros vieron allí la señal de democratización” (Abruzzese, A., 2004) Con esto Abruzzese hace referencia al fenómeno por el que la cultura de masas tenia recepciones distintas, ya que unos quisieron aprovechar el avance de los medios de comunicación para seguir haciendo emerger los mass-media y así obtener un beneficio de la “industria cultural”, empleando como medio la cultura para llegar a sus fines deseados. Por otro lado, otros creyeron que el auge de los interesados en esta “industria” solo traería problemas futuros, debido a que sería la élite quién tendría el poder sobre decidir qué es o no cultura, y como se debe consumir. En Abruzzese podemos leer también que nada tiene que ver la estructura piramidal social con el consumo cultural, ya que afirma que las numerosas fuentes y centros de creación permiten el acceso a todos los individuos.

Visto así no se le podría quitar razón, ya que las posibilidades de recibir información y contrastarla cada vez era mayor, pero no es del todo cierto. sociedad_consumo_tv

Si acudimos a la Teoría Hipodérmica podremos entender como el receptor del mensaje se encuentra totalmente impotente hacia los medios de comunicación, ya que no puede participar en una interacción con el emisor, y las posibilidades del individuo para acudir a otras fuentes de información eran muy limitadas. (Moscoso, P., apuntes de clase)

Actualmente el concepto “masa” y todos los relacionados: cultura de masas, sociedad de masas, industria de masas, etc. parecen haber perdido poder, no tan solo por la evolución incontrolable de la sociedad, de adaptación a la nueva situación (Carrera, Mª P., 2008). Esto es un hecho, la sociedad está en constante cambio por innumerables factores, entre ellos el proceso de estímulo-reacción. Ejemplificando lo dicho, si un gobierno aprueba una nueva ley sobre el aborto a grupos de la sociedad con unos ideales contrarios les afectará de una forma que a otros que estén a favor. En consecuencia, los primeros mostrarán cierto rechazo hacia los políticos, convocando por ejemplo manifestaciones que incluso puedan ser modelo para otras sociedades de otro país en una situación similar.

De acuerdo con lo que leemos en la obra de Carrera: “Los flujos de información han reemplazado los mundos material y espiritual como base de la referencialidad” (Braman, 1993) En muchas ocasiones nuestra valoración ya sea de un bien o un servicio suele ser influenciada por anuncios, comentarios, Internet, revistas, en vez de acudir a nuestro “yo” y recapacitar sobre nuestras propias emociones, sensaciones y pensamientos antes de ir a un punto de referencia para hacer más cómoda nuestra reflexión. Así llegamos a la

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Imagen representativa de la industria cultural

posterior denominación de sociedad conocida como Sociedad de la Información, en la que el alcance de nuestras posibilidades había aumentado considerablemente, brindando la oportunidad de tener por fin la posibilidad de contrastar información y no quedarnos en la teoría que nos ofrecían los mass-media. Esto podría causar la separación de los grupos sociales que antes estaban unidos por la “industria cultural”, que mandaba un mensaje intencional a las masas para obtener una reacción homogénea y manipulada. Esa masa por lo tanto desaparecería, ya que no se podría llamar igual a una serie de fragmentaciones de su predecesora que tienen intereses diferentes a las demás. No está del todo equivocado el afirmar como hizo Bateson en 1991 que “lo que ocurre en nuestro interior es más o menos lo mismo que ocurre afuera”, por ejemplo es completamente distinta una sociedad europea – y con inmensas diferencias en sí misma – y una asiática: formas de gobernar diversas, su propia historia, tradiciones, cultura, costumbres, modos me vida, etc. y a partir de tantos y otros factores se conforma la sociedad, con individuos que practican en proceso de enculturación, definido por Ander Egg, entre otros, en 2008.

Según Carrera, en teoría hoy se acepta el término “Sociedad del Conocimiento” en el que se concluye que la realidad de la masa ya no es compatible en términos teóricos ya que los individuos han alcanzado una gran capacidad para distinguir en los flujos de información 10292399posibles en el día a día. No creo que como Ortega y Gasset afirmaba en el “bibliotecario que llevamos dentro” que solo deja la información esencial preservada en nosotros. Según mi punto de vista, no nacemos con la capacidad de enfrentarnos a la sociedad, a
ningún tipo de ella, nacemos como seres indefensos que necesitamos de otro ser para conformarnos como persona y todas las aptitudes y capacidades de la misma. Por lo tanto no tenemos en nuestra constitución un “bibliotecario”. Podría llegar a decirse que el bibliotecario se encuentra en nuestra sociedad, y somos los que convivimos en ella los que vamos haciendo y deshaciendo a favor de nuestro bienestar, dejando lo que nos conviene o lo que creemos que lo hace. En este momento entran en juego los medios de comunicación, que participan activamente en esa elección, y ¿por qué no? Haciéndonos creer que somos nosotros quienes lo hacemos.

La cultura de masas no es algo que haya sido aceptado espontáneamente por los grupos culturales y sociales sobre los que se influencia, sino que ha sido algo diseñado por y para la masificación de los distintos intereses políticos o económicos. Lejos quedaron los días en los que el único fin de la comunicación era acercar al público a realidades que no alcanzamos. No vivimos en una sociedad de masas, o eso pensamos para auto-convencernos de que somos generadores totales de la realidad en la que vivimos, lo que sí me atrevo a afirmar es que el concepto “masa” no puede ser aplicado a gran parte de las sociedades que antes sí eran denominadas así. Geográficamente, evidentemente, no todas las sociedades podrían denominarse ni haberse denominado ni sociedad de masas, ni de la información, ni del conocimiento, ya que para que la primera tenga lugar se necesitan los medios de comunicación para crear la cultura de masas, y en muchos territorios no tienen ni eso.

 

Bibliografía

ABRUZZESE, A. Cultura de masas, CIC, Cuaderno de Información y Comunicación, 2004,                               nº9, pp. 189-192. Disponible en: https://uah.blackboard.com/bbcswebdav/pid-545876-dt-content-rid-1668401_1/courses/641002-2016-17/ABRUZZESE%2C%20A.%20Cultura%20de%20masas%283%29.pdf

ANDER EGG, E.: Léxico del animador sociocultural. Ed. Brujas, 2008, p. 53.

BRAMAN, S.: «Harmonization of Systems. The Third Stage of the Information Society»,                           Journal of Communication, Vol. 43 (3); págs. 133-140.

CABRERA BAUTISTA, A. “La función comercial de la empresa. Análisis del consumidor”.                           Economía de la empresa. Pinto (Madrid): Ediciones SM, 2013, p. 132.

CARRERA, Mª P., Acerca de la plenitud teórica de conceptos en oportuno desuso. ¿Qué se hizo de                             las masas?, TELOS, Cuaderno de Comunicación e Innovación,  Enero-Marzo 2008, Nº                       74. Disponible en: https://uah.blackboard.com/bbcswebdav/pid-545876-dt-content-rid-1668422_1/courses/641002-2016-17/CARRERA%2C%20P.%20Acerca%20de%20la%20plenitud%20te%C3%B3rica%20de%20conceptos%20en%20oportuno%20desuso.%20.pdf

MOSCOSO, P., 1º, apuntes de clase, Teorías de la comunicación, Grado en Comunicación                             Audiovisual en la Universidad de Alcalá de Henares

PÉREZ PORTO, J. y Merino, M. En Definición de cultura de masas. 2014. Disponible en:                                   http://definicion.de/cultura-de-masas/

 

Realizado por: Alejandro Soler Redondo 1º Comunicación audiovisual

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